miércoles, 28 de noviembre de 2012

RETO 10


En 1810 tenía 18 años, de repente, él y su familia se ven envueltos en un de los momentos más emblemáticos, el movimiento armado de 1810.  Años después escribió: “Yo tenía entonces 18 años, y de todos aquellos sucesos conservo muy fresca memoria” Lucas Alamán conoció personalmente a Miguel Hidalgo y lo describió de la siguiente manera:

“Mediana estatura, cargado de espaldas, de color moreno y ojos verdes vivos, la cabeza algo caída al pecho, bastante cano y calvo, como pasaba ya de sesenta años, pero vigoroso, aunque no activo ni pronto en sus movimientos: de pocas palabras en el trato común, pero animado en la argumentación a estilo de colegio, cuando entraba en el calor de alguna disputa. Poco aliñado en su traje, no usaba otro que el que acostumbraban entonces los curas de pueblos pequeños”. 


Lectura


La opinión de Lucas Alamán sobre la Independencia y sus actores.

El Zócalo de Saltillo.
Editorial. Rodolfo Villareal Ríos

A raíz de la celebración del bicentenario del inicio de la lucha por la independencia de nuestro país, aprendices e historiadores han buscado a toda costa presentarnos lo que ellos consideran es una nueva versión de los hechos. Por una parte, tratan de mostrarnos, dicen ellos, a los héroes de carne y hueso. Mientras que por otra, insisten en convencernos de que suscitó una violencia innecesaria y que debemos de cuestionar el proceder de quienes la protagonizaron. A la par enfatizan que alabamos a quien no debemos y dejamos a otros en el olvido, etc. Lo que a primera vista podría parecer un proceso revisionista, no es sino un regreso a la ideas expuestas durante la primera mitad del siglo XIX por el verdadero ideólogo de los de ahora, Lucas Ignacio José Alamán Escalada. Veamos el porque de esta aseveración.

Para Alamán, el movimiento de independencia era un hecho criticable en donde “el desorden y la anarquía, habían sido un medio fácil de propagar la revolución, lisonjeando las más ruines propensiones de la muchedumbre, este depravado medio era un obstáculo para consolidar y dar una forma regular a lo que se había hecho.” Más adelante el guanajuatense afirmaba: “ Si la Independencia no podía promoverse por otros medios, nunca hubiera debido intentarse, pues además de que por los que se emplearon nunca se habría llegado a efectuar, siendo ella materia de pura conveniencia, no podía esperarse ninguna mejora con respecto al estado de prosperidad en que el país estaba, comenzando por destruirlo.” Ayer, como hoy, la derecha viviendo en el mundo de que todo va muy bien y fustigando a quienes no comparten su perspectiva.
 
De acuerdo a Lucas Ignacio José, la lucha independentista era una “horrenda revolución.” A este calificativo añadía que “los individuos que la promovieron no solo no hicieron la Independencia, sino que la retardaron e impidieron, y con los principios que propagaron, fueron causa de que cuando llegó a verificarse, no ha producido ninguno de los frutos que debía, y no ha sido para la nación mexicana más que una fuente continua de desgracias.” Esta opinión ha sido utilizada, y adaptada para otros fines, por aquellos que machaconamente ahora nos dicen que otra revolución, la mexicana, no tuvo mayores logros. Ni quien lo dude, los de ahora, con sus evidentes limitantes intelectuales, abrevan en las fuentes de Alamán.

Pero detrás de las críticas alamanistas a la lucha de independencia, no había sino un rencor personal. Ello se advierte cuando leemos que “a ellos (los insurgentes), no obstante, se les ha querido atribuir la gloria, si no de haberla hecho, a lo menos de haberla intentado y llevado tan adelante que la posterior ejecución de la empresa, se ha presentado como una consecuencia de lo que ellos habían adelantado, privando a Iturbide de lo que justamente le corresponde. Mas no puede dudarse que llegará el tiempo en que prevaleciendo el buen sentido sobre las preocupaciones e intereses del momento, se juzgarán los hechos con imparcialidad, y se acabará por reconocer y confesar que, Hidalgo, Allende y sus compañeros, se lanzaron indiscretamente en una revolución que eran enteramente incapaces de dirigir; que no hicieron otra cosa que llenar de males y desventuras incalculables a su patria, y que habiendo sido desgraciado el resultado de su empresa, no pudieron cubrirlos y hacer olvidar con el triunfo, que muchas veces hacer perder de vista los medios inicuos que han servido para obtenerlo.” Como se observa todo sería justificable si, en lugar de lanzar loas a los revoltosos, se le diera el crédito al criollo plebeyo que un día se soñó noble.

Ahí no pararía la animadversión de Alamán hacia los caudillos independentistas. Años más tarde, actuando como el poder tras el trono, durante el gobierno de Anastacio Bustamante, Lucas Ignacio José no tiene empacho en ser copartícipe en la contratación de Picaluga para que se encargue de poner fin a la rebeldía de Guerrero, un acto que trataría de justificar el resto de sus días.

Esta era, de manera resumida, la postura del ideólogo del conservadurismo respecto a la independencia y sus actores. Los de ahora nos quieren hacer creer que son revisionistas en busca de la verdadera historia, nada más alejado de la realidad. Son simples reproductores de las ideas de Alamán, aquel que en 1837, tras la pérdida de Texas, tuvo a bien dirigir una carta a López de Santa Anna, de cuyo texto les comentaremos en la próxima colaboración. Mientras tanto, los de ahora vuelven a retomar las ideas del enemigo del Federalismo y promueven que se cambie el nombre oficial de nuestro país, Estados Unidos Mexicanos, y se adopte simplemente el de México o el de República Mexicana. En pleno bicentenario, el alamanismo y sus herederos están en franca embestida en busca de hacer retroceder el reloj de la historia.


EJERCICIOS


 
1.- Investiga una breve biografía de Lucas Alamán en donde consideres lo siguiente:
Lugar y fecha de nacimiento y muerte.
Grupo social al que pertenecía.
Qué proceso histórico le tocó vivir.
De qué forma participó en este proceso o por qué no participó.
¿Publicó libros?  ¿Cuáles?

2.- ¿Cuál es la  postura de Alamán sobre la independencia de Nueva España?

3.- Identifica 5 argumentos que apoyan su opinión.

4.- A partir de la biografía y la lectura. Explica por qué Alamán tuvo esa postura ante el movimiento de 1810.

5.- ¿Estás de acuerdo con Lucas Alamán? ¿Por qué?

6.- ¿Cuál piensas que fue la intención del autor de esta nota? ¿Está de acuerdo con Alamán? Explica tu respuesta.

7.- ¿Por qué piensas que existen versiones diferentes de los mismos acontecimientos históricos?

8.- ¿Piensas que esto ayuda o dificulta la comprensión del pasado?

9.- Después de esta lectura, ¿Cambió algo en la forma que entendías el movimiento de 1810? ¿Qué? ¿Por qué?

 

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Reporte de lectura 5

Puedes descargar el documento en formato .pdf  aquí

Leer el documento y hacer un reporte de lectura en formato informal, extensión mínima 2 cuartillas, máxima 3.

http://www.mediafire.com/view/?bwn7n9np497y873

 

RETO 9



La nueva moda de los  Borbón se impone en Nueva España

Este Reto te presentamos dos fragmentos de un texto de Georgina Luna Parra, aparecido en el número 35 de la revista México en el tiempo, dedicado a la moda en la indumentaria. A partir de su lectura podrás saber cómo era la forma de vestir de os diferentes grupos sociales en el siglo XVIII y compararlos con la que existe en la actualidad

La ostentación virreinal.

Vayamos a la Plaza Mayor un domingo por la mañana. Por un costado aparece, acompañado de su familia y su séquito, el virrey Francisco Fernández de la Cueva, duque de Albuquerque. En una elegante carroza traída de Europa viene a oír misa a Catedral.
Atrás quedaron los sobrios  trajes oscuros de finales del XVI cuyo único lujo era las largas golas. Hoy impera la moda afrancesada de los Borbones. Los hombres levan pelucas largas, rizadas y empolvadas, casacas de terciopelo o de brocado, cuellos de encaje de Bélgica o de Francia, pantalones de seda, medias blancas y calzado de piel o de tela con vistosas hebillas.
Las damas de principios del siglo XVIII lucen entallados vestidos de seda o brocado con escotes pronunciados y amplias faldas, bajo las cuales se coloca al armazón de aros llamado por ellas “guardainfante”. Estos complicados trajes tienen plisados, bordados, incrustaciones de hilo de oro y plata, madroños, pedrería, chaquiras, lentejuelas y listones de seda. Los niños visten con réplicas del traje y las joyas de sus padres. Los atuendos de los sirvientes, pajes y cocheros son tan ostentosos que provocan la risa de los transeúntes.
Las familias criollas y mestizas ricas copian los vestidos de la corte virreinal par lucirlos en las fiestas. La vida social es muy intensa: comidas, meriendas, veladas literarias o musicales, saraos de gala y ceremonias religiosas llenan el tiempo de hombres y mujeres. La aristocracia criolla se hace presente, no sólo en el vestuario y la joyería, sino también en la arquitectura, en el transporte, el arte en sus diversas manifestaciones y en todos los objetos cotidianos. Alternan con “la nobleza” el alto clero, militares, intelectuales y algunos artistas que a su vez tienen a su servicio esclavos, sirvientes y damas de compañía.
En las clases altas el atuendo cambia con los acontecimientos, los europeos dictan la moda, pero las influencias asiáticas y nativa son definitivas y dan como resultado prendas excepcionales como el rebozo, que según muchos investigadores, está inspirado en el sari de la India.
Capítulo aparte merecen los productos de Oriente venidos en las naos. Sedas, brocados, alhajas, abanicos procedentes de China, Japón y Filipinas tienen gran aceptación. Los mantones de Manila, bordados en seda y con largos flecos cautivan por igual a los residentes de la Nueva España. Así vemos que las mujeres zapotecas del Istmo y las chiapanecas recrean los diseños de los mantones en sus faldas, blusas y huipiles.
La clase media usa ropa más sencilla. Las mujeres jóvenes llevan prendas ligeras de colores fuertes, mientras que las mayores y las viudas visten de colores oscuros con cuello alto, mangas largas y manitilla sostenida con peinetas de carey.
Desde mediados del siglo XVIII la moda es menos exagerada en los hombres, se acortan las pelucas y las chupas o chalecos son más sobrios y pequeños. Las mujeres tienen preferencia por las prendas recargadas pero ahora las faldas son menos amplias: aún llevan pendientes de la cintura dos relojes, uno que marca la hora de España y otro la de México. Suelen llevar “chiqueadores” de carey o de terciopelo, a menudo con incrustaciones de perlas o piedras preciosas.
Ahora, bajo el mandato del virrey Conde de Revillagigedo, los sastres, costureras, pantaloneros, zapateros, sombrereros, etcétera, ya se han organizado en gremios para reglamentar y defender su trabajo, pues gran parte de los atuendos se confeccionaban ya en la Nueva España. En los conventos, las monjas hacen encajes, bordan, lavan, almidonan, encañonan y planchan, además de los ornamentos religiosos, prendas de vestir, ropa de casa y ropones.
El traje identifica a quien lo lleva, por esa razón se ha emitido un edicto real prohibiendo el chambergo y la capa, ya que los embozados suelen ser hombres de mal comportamiento. Los negros llevan vestidos extravagantes de seda o algodón, acostumbran la manga larga y las bandas en la cintura. Las mujeres usan además turbantes tan exagerados que les han valido el mote de “arlequines”. Todas sus prendas son de colores brillantes, sobre todo rojas.
El “pueblo” y su moda intemporal
Visitamos ahor alas calles y los mercados para aproximarnos a la “gente del pueblo”. Los hombres llevan pantalón corto o largo, pero no falta quien sólo se cubra con un taparrabos, además de sencillas camisas y huipiles blancos de manta y los que no van descalzos usan huaraches o botas. Si su economía lo permite llevan jorongos y sarapes de lana con diseños diferentes según la región de su procedencia. Abundan los sombreros de petate, de fieltro, y de “panza de burro”.
            Algunas mujeres portan enredo –pieza rectangular tejida en telar sujeta a la cintura con una faja o ceñidor-, otras prefieren la falda recta de manta o sarga hecha a mano, también sujeta con ceñidor, blusa de escote redondo y manguita “de globo”. Casi todas llevan rebozo sobre la cabeza, en los hombros, cruzado en el pecho o en la espalda, para cargar al bebé.
            En general, los vestidos del “pueblo”, las clases menos privilegiadas, han cambiado muy poco con el paso de los siglos y han perdurado prendas cuyo origen se pierde  en el tiempo. En algunas regiones de México se siguen usando vestidos prehispánicos o bien con alguna modalidad impuesta por la Colonia. En otros lugares, si no cotidianamente, sí se llevan en las fiestas religiosas, cívicas y sociales. Son prendas hechas a mano, de compleja elaboración y gran belleza que forman parte del arte popular y constituyen un motivo de orgullo, no sólo de quien las luce, sino de todos los mexicanos. 
 Fotografías tomadas de  Moda de 1810

Responde las siguientes preguntas en tu cuaderno

1.- ¿Qué características adquirió en Nueva España la nueva moda de los Borbón, a diferencia de los oscuros y sobrios trajes que se habían usado a finales del siglo XVI y XVIII?
2.- ¿Por qué en el siglo XVIII se impuso en Nueva España la moda afrancesada de los Borbones?
3.- ¿Quiénes conformaban las clases altas en la Nueva España?
4.- ¿La forma de vestir durante el siglo XVIII permitía distinguir la condición social de las personas? Explica. ¿Qué clase sociales puedes distinguir a partir de la lectura del texto?
5.-En el siglo XVIII, las clases acomodadas novohispanas copiaban de Europa la moda en el vestir. Sin embargo, en Nueva España dicha moda adquiría características particulares. ¿De dónde provenían algunos de los elementos que proporcionaban nuevos aspectos a la moda novohispana?
6.- ¿Quién dicta la moda en la actualidad? ¿Qué elementos influyen en ella? Compara la moda del siglo XVIII con la actual y señala semejanzas o diferencias. ¿Actualmente se puede distinguir la clase social de las personas por su forma de vestir?
7.- ¿De dónde provienen la influencia de los bordados de las faldas y huipiles del istmo de Tehuantepec y de Chiapas?
8.- Según muchos investigadores, el rebozo está inspirado en el sari de la India, ¿En qué se parecen uno y otro?
9.- ¿Qué diferencias hubo en la moda masculina novohispana de principios del siglo XVIII y la de la segunda mitad de ese siglo?
10.- ¿Qué cambios y permanencias encuentras entre la moda de las clases altas del siglo XVIII y la de la actualidad? ¿Qué cambios y permanencias puedes observar en la forma de vestir de las clases menos privilegiadas en aquella época y en ésta?
11.- ¿Qué es un gremio? ¿Qué gremios relacionados con la moda en el vestir se organizaron en el siglo XVIII? ¿Con qué objetivo?
12.- ¿Por qué se prohibió, mediante edicto real, el uso del chambergo y la capa en la segunda mitad del siglo XVIII?
13.- ¿Por qué se dio a las mujeres negras el mote de “arlequines”?