miércoles, 3 de octubre de 2012

Reto 5


FECHA DE ENTREGA LUNES 8

 

REQUERIMENTO


Este es el texto completo del Requerimiento que el Conquistador debía leer a los Indios en sus acciones de Descubrimiento y Conquista.

El texto fue leido repetidamente, durante años, en cualquier sitio de la geografía americana en las campañas de Conquista. En selvas, en desiertos, en montañas, en playas...

Es un texto largo y tedioso, por lo que les debía llevar bastante tiempo leerlo en su totalidad. Añadamos a ello la traducción de un intérprete cuando lo había.
    

Texto del Requerimiento de 1513

 
 De parte del rey, Don Fernando, y de su hija, Doña Juana, reina de Castilla y León, domadores de pueblos bárbaros, nosotros sus siervos, os notificamos y os hacemos saber, como mejor podemos.

     Que Dios nuestro Señor, uno y eterno, creó el cielo y la tierra, y un hombre y una mujer, de quien nos y vosotros y todos los hombres del mundo fueron y son descendientes y procreados, y todos los que después de nosotros vinieran. Mas por la muchedumbre de la generación que de estos ha salido desde [hace] cinco mil y hasta más años que el mundo fue creado, fue necesario que los unos hombres fuesen por una parte y otros por otra, y se dividiesen por muchos Reinos y provincias, que en una sola no se podían sostener y conservar.
     De todas estas gentes Dios nuestro Señor dio cargo a uno, que fue llamado San Pedro, para que de todos los hombres del mundo fuese señor y superior a quien todos obedeciesen, y fue cabeza de todo el linaje humano, dondequiera que los hombres viniesen en cualquier ley, secta o creencia; y dióle todo el mundo por su Reino y jurisdicción, y como quiera que él mandó poner su silla en Roma, como en lugar más aparejado para regir el mundo, y juzgar y gobernar a todas las gentes, cristianos, moros, judíos, gentiles o de cualquier otra secta o creencia que fueren. A este llamaron Papa, porque quiere decir, admirable, padre mayor y gobernador de todos los hombres.
     A este San Pedro obedecieron y tomaron por señor, Rey y superior del universo los que en aquel tiempo vivían, y así mismo han tenido a todos los otros que después de él fueron elegidos al pontificado, y así se ha continuado hasta ahora, y continuará hasta que el mundo se acabe.
     Uno de los Pontífices pasados que en lugar de éste sucedió en aquella dignidad y silla que he dicho, como señor del mundo hizo donación de estas islas y tierra firme del mar Océano a los dichos Rey y Reina y sus sucesores en estos Reinos, con todo lo que en ella hay, según se contiene en ciertas escrituras que sobre ello pasaron, según se ha dicho, que podréis ver si quisieseis.
     Así que sus Majestades son Reyes y señores de estas islas y tierra firme por virtud de la dicha donación; y como a tales Reyes y señores algunas islas más y casi todas a quien esto ha sido notificado, han recibido a sus Majestades, y los han obedecido y servido y sirven como súbditos lo deben hacer, y con buena voluntad y sin ninguna resistencia y luego sin dilación, como fueron informados de los susodichos, obedecieron y recibieron los varones religiosos que sus Altezas les enviaban para que les predicasen y enseñasen nuestra Santa Fe y todos ellos de su libre, agradable voluntad, sin premio ni condición alguna, se tornaron cristianos y lo son, y sus Majestades los recibieron alegre y benignamente, y así los mandaron tratar como a los otros súbditos y vasallos; y vosotros sois tenidos y obligados a hacer lo mismo.
     Por ende, como mejor podemos, os rogamos y requerimos que entendáis bien esto que os hemos dicho, y toméis para entenderlo y deliberar sobre ello el tiempo que fuere justo, y reconozcáis a la Iglesia por señora y superiora del universo mundo, y al Sumo Pontífice, llamado Papa, en su nombre, y al Rey y Reina doña Juana, nuestros señores, en su lugar, como a superiores y Reyes de esas islas y tierra firme, por virtud de la dicha donación y consintáis y deis lugar que estos padres religiosos os declaren y prediquen lo susodicho.
     Si así lo hicieseis, haréis bien, y aquello que sois tenidos y obligados, y sus Altezas y nos en su nombre, os recibiremos con todo amor y caridad, y os dejaremos vuestras mujeres e hijos y haciendas libres y sin servidumbre, para que de ellas y de vosotros hagáis libremente lo que quisieseis y por bien tuvieseis, y no os compelerán a que os tornéis cristianos, salvo si vosotros informados de la verdad os quisieseis convertir a nuestra santa Fe Católica, como lo han hecho casi todos los vecinos de las otras islas, y allende de esto sus Majestades os concederán privilegios y exenciones, y os harán muchas mercedes. 
     Y si así no lo hicieseis o en ello maliciosamente pusieseis dilación, os certifico que con la ayuda de Dios, nosotros entraremos poderosamente contra vosotros, y os haremos guerra por todas las partes y maneras que pudiéramos, y os sujetaremos al yugo y obediencia de la Iglesia y de sus Majestades, y tomaremos vuestras personas y de vuestras mujeres e hijos y los haremos esclavos, y como tales los venderemos y dispondremos de ellos como sus Majestades mandaren, y os tomaremos vuestros bienes, y os haremos todos los males y daños que pudiéramos, como a vasallos que no obedecen ni quieren recibir a su señor y le resisten y contradicen;
y protestamos que las muertes y daños que de ello se siguiesen sea a vuestra culpa y no de sus Majestades, ni nuestra, ni de estos caballeros que con nosotros vienen.
     Y de como lo decimos y requerimos pedimos al presente escribano que nos lo dé por testimonio signado, y a los presente rogamos que de ello sean testigos.

Notas

Para comorender la entidad e importancia del Requerimiento es conveniente analizar el contexto histórico en el que se gestó y la problemática a la que intentó dar respuesta.
En 1511 los dominicos residentes en La Española hicieron estallar lo polémica sobre la justicia de la conquista de América, al cuestionar el modo en que los aborígenes eran tratados por los españoles. Tan fuertes fueron en la península las resonancias de esta polémica, que incluso se pensó suspender la magna expedición, que con apoyo de la Corona, debía dirigir Pedrarias de Avila en 1513 con destino a Tierra Firme.
Grandes tratadistas como Matías de Paz  y también simples expedicionarios como Martín Fernández de Enciso comenzaron a discutir sobre la licitud o ilicitud de la conquista. Incluso el mundano rey Fernando  el Católico sintió la necesidad de que se aclarasen las condiciones de justicia en que debía fundarse la conquista.


EJERCICIOS 

 

1.      Investiga una pequeña biografía del Emperador Carlos V y la reina Juana de Castilla.

2.      Busca un mapa del imperio español en el siglo XV y cópialo a tu cuaderno.

3.      ¿Quiénes son los dominicos y por qué protestaban ante el rey?

4.      Según el Requerimiento, ¿Por qué los reyes de Castilla y Aragón son dueños de las islas y tierra firme?

5.      ¿Qué se les  pide hacer a los indígenas por medio del Requerimiento?

¿Qué sucede si los indígenas hacen lo que se les pide?

¿Cuáles son las consecuencias de no hacerlo?

6.      ¿Quiénes son los responsables de las muertes y daños causados por la conquista? ¿por qué?

7.      Según tu opinión ¿Cuál es el objetivo del Requerimiento?

8.      ¿De qué forma usaron los europeos a la religión en sus conquistas?

9.      Para los conquistadores la conquista era justa después de leído el requerimiento. ¿Por qué?

10.  ¿Estás de acuerdo? Explica tu respuesta.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

REPORTE DE LECTURA 2

Con valor de 1.5

Entrega viernes 28 de septiembre en Formato Informal

Extensión mínima 2 cuartillas, máxima 3.

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RETO 4


RECIBIMIENTO DE MOCTEZUMA A CORTES

Del grande y solene rescibimiento que nos hizo el gran Montezuma a Cortés y a todos nosotros en la entrada de la gran ciudad de Méjico.

Bernal Díaz del Castillo. Historia verdadera de la conquista de la Nueva España. 

“Luego otro día de mañana partimos de Estapalapa, muy acompañados de aquellos grandes caciques que atrás he dicho. Íbamos por nuestra calzada adelante, la cual es ancha de ocho pasos, y va tan derecha a la ciudad de Méjico, que me parece que no se torcía poco ni mucho, y aunque es bien ancha, toda iba llena de aquellas gentes que no cabían, unos que entraban en Méjico y otros que salían, y los indios que nos venían a ver, que nonos podíamos rodear de tantos como vinieron.
Desde que vimos cosas tan admirables, no sabíamos qué decir, o si era verdad lo que por delante parecía, que por una parte en tierra había grandes ciudades, y en la laguna otras muchas, y veíamoslo todo lleno de canoas, y en la calzada muchos puentes de trecho a trecho, y por delante estaba la gran ciudad de Méjico; y nosotros aun no llegábamos a cuatrocientos soldados, y teníamos muy bien en la memoria las pláticas y avisos que nos dijeron los de Huexocingo, Tlascala y Tamanalco, y con otros muchos avisos que nos habían dado para que nos guardásemos de entrar en Méjico, que nos habían de matar desde que dentro nos tuviesen. Miren los curiosos lectores si esto que escribo si había bien que ponderar en ello. ¿Qué hombres ha habido en el universo que tal atrevimiento tuviesen?
Pasemos adelante y vamos por nuestra calzada. Ya que llegamos donde se aparta otra calzadilla que iba a Cuyuacán, que es otra ciudad, donde estaban unas como torres que eran adoratorios, vinieron muchos principales y caciques con muy ricas mantas sobre sí, con galanía de libreas diferenciadas las de los unos caciques de los otros, y las calzadas llenas de ello. Aquellos grandes caciques enviaba el gran Montezuma adelante a recibirnos, y así como llegaban antes Cortés decían en su lengua que fuésemos bienvenidos.
Desde allí se adelantaron Cacamatzin, señor de Tezcuco, y el señor de Estapalapa, y el señor de Tacuba, y el señor de Cuyuacán a encontrarse con el gran Montezuma, que venía cerca, en ricas andas, acompañado de otros grandes señores y caciques que tenían vasallos.
Ya que llegábamos cerca de Méjico, adonde estaban otras torrecillas, se apeó el gran Montezuma de las andas, y traíanles del brazo aquellos grandes caciques, debajo de un palio muy riquísimo a maravilla, y la color de plumas verdes con grandes labores de oro, con mucha argentería y perlas y piedras chalchihuís, que colgaban de unas como bordaduras, que hubo mucho que mirar en aquello.
El gran Montezuma venía muy ricamente ataviado, según su usanza, y traía calzados unas como cotaras, que así se dice lo que se calzan, las suelas de oro, y muy preciada pedrería por encima de ellas.
Venían, sin aquellos cuatro señores, otros cuatro grandes caciques que traían el palio sobre sus cabezas, y otros muchos señores que venían delante del gran Montezuma barriendo el suelo por donde había de pisar, y le ponían mantas porque no pisase la tierra. Todos estos señores ni por pensamiento le miraban en la cara, sino los ojos bajos y con mucho acato, excepto aquellos cuatro deudos y sobrinos suyos que lo llevaban del brazo.
Como Cortés vio y entendió y le dijeron que venía el gran Montezuma, se apeó del caballo, y desde que llegó cerca de Montezuma, a una se hicieron grandes acatos. Montezuma le dio el bien venido, y nuestro Cortés le respondió con doña Marina que él fuese muy bien estado. Paréceme que Cortés, con la lengua doña Marina, que iba junto a él, le daba la mano derecha, y Montezuma no la quiso y se la dio él a Cortés. 

Entonces sacó Cortés un collar que traía muy a mano de unas piedras de vidrio, que ya he dicho que se dicen margaritas, que tienen dentro de sí muchas labores y diversidad de colores, y venía ensartado en unos cordones de oro con almizcle porque diesen buen olor, y se lo echó al cuello al gran Montezuma, y cuando se lo puso le iba a abrazar, y aquellos grandes señores que iban con Montezuma detuvieron el brazo a Cortés que no le abrazase, porque lo tenían por menosprecio.
Luego Cortés, con la lengua doña Marina, le dijo que holgaba ahora su corazón en haber visto un tan gran príncipe, y que le tenía en gran merced la venida de su persona a recibirle y las mercedes que le hace a la continua.
Entonces Montezuma le dijo otras palabras de buen comedimiento, y mandó a dos de sus sobrinos de los que le traían del brazo, que eran el señor de Tezcuco y el señor de Cuyuacán, que se fuesen con nosotros hasta aposentarnos. Montezuma con los otros dos sus parientes, Cuedlavaca y el señor de Tacuba, que le acompañaban, se volvió a la ciudad, y también se volvieron con él todas aquellas grandes compañías de caciques y principales que le habían venido a acompañar.
Quiero ahora decir la multitud de hombres, mujeres y muchachos que estaban en las calles y azoteas y en canoas en aquellas acequias, que nos salían a mirar. Era cosa de notar, que ahora que lo estoy escribiendo se me representa todo delante de mis ojos como si ayer fuera cuando esto pasó.
Dejemos palabras, pues las obras son buen testigo de lo que digo, y volvamos a nuestra entrada en Méjico, que nos llevaron a aposentar a unas grandes casas donde había aposentos para todos nosotros, que habían sido de su padre del gran Montezuma, que se decía Axayaca, adonde en aquella sazón tenía Montezuma sus grandes adoratorios de ídolos y una recámara muy secreta de piezas y joyas de oro, que era como tesoro de lo que había heredado de su padre Axayaca, que no tocaba en ello. Nos llevaron a aposentar a aquella casa porque, como nos llamaban teúles y por tales nos tenían, estuviésemos entre sus ídolos. Sea de una manera o sea de otra, allí nos llevaron, donde tenían hechos grandes estrados y salas muy entoldadas de paramentos de la tierra para nuestro capitán, y para cada uno de nosotros otras camas de esteras y unos toldillos encima.
Como llegamos y entramos en un gran patio, luego tomó por la mano el gran Montezuma a nuestro capitán, que allí le estuvo esperando, y le metió en el aposento y sala a donde había de posar, que le tenía muy ricamente aderezada para según su usanza. Tenía aparejado un muy rico collar de oro de hechura de camarones, obra muy maravillosa, y el mismo Montezuma se lo echó al cuello a nuestro capitán Cortés, que tuvieron bien que mirar sus capitanes del gran favor que le dio.
Cuando se lo hubo puesto, Cortés le dio las gracias con nuestras lenguas, y dijo Montezuma: “Malinche, en vuestra casa estáis vos y vuestros hermanos. Descansad”. Luego se fue a sus palacios, que no estaban lejos.
Nosotros repartimos nuestros aposentos por capitanías, y nuestra artillería asestada en parte conveniente, y muy bien platicado la orden que en todo habíamos de tener, y estar muy apercibidos, así los de caballo como todos nuestros soldados.
Fue ésta nuestra venturosa y atrevida entrada en la gran ciudad de Tenustitlán Méjico, a ocho días del mes de noviembre, año de Nuestro Salvador Jesucristo de 1519”. 


Ejercicios

1.- ¿Cómo imaginas la calzada de Iztapalapa después de leer la descripción que hace Bernal Díaz de ella? Explícalo en un breve párrafo y realiza un dibujo de ella.

2.- ¿Qué emociones crees que invadían a los españoles cuando cruzaban la gran calzada de Iztapalapa por primera vez? Elabora una lista de los sentimientos que supones que tenían.

3.- Según la descripción que hace Bernal Díaz, ¿Qué impresión causó en los españoles la primera vista de la Ciudad de México? Elige el párrafo del texto que explica tal impresión.

4.- ¿Qué advertencia habían hecho los tlaxcaltecas y los de Huejotzingo a los españoles, si decidían entrar en la Ciudad de México?

5.- ¿Cómo recibió Moctezuma a Cortés y a sus hombres? Explica qué datos te permitieron saberlo.

6.- ¿Por qué impidieron los hombres que acompañaban a Moctezuma que Cortés le diera un abrazo?

7.- ¿Por qué nadie podía mirar a Moctezuma directamente a los ojos?

8.- ¿Qué diferencia había entre la forma de saludar de los españoles y la que practicaban los mexicas?

9.- ¿Qué normas de cortesía utilizas en el saludo? ¿Consideras que se parecen más a las indígenas o a las españolas? Argumenta tu respuesta.

10.- ¿En qué frase del texto se explica que Moctezuma era gran señor, señor de señores o hueytlatoani de los señoríos que habitaban las riveras del lago de Texcoco? Identifícalas y escríbelas.

11.- La intención de Bernal Díaz del Castillo al escribir su obra fue narrar la verdad de los acontecimientos sucedidos durante la campaña de conquista que emprendieron Cortés y sus hombres. No obstante, lo hizo desde su propia perspectiva. ¿Existen otras verdades, otros puntos de vista respecto a la conquista de México?

domingo, 16 de septiembre de 2012

lunes, 10 de septiembre de 2012

RETO 2



PRIMERAS NOTICIAS DE LA LLEGADA DE LOS FORASTEROS

RETO 2

Trabajo en el cuaderno

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